miércoles, 10 de octubre de 2012

Reflejos

En busca de una evadirme me topé con "El oficinista". Y conseguí el objetivo a través de esta historia sórdida que cuenta Saccomanno, la de un "perdedor de escritorio" que quiere dejar de serlo, embarcado en un frenesí que parece otorgarle el amor, pero dentro de una sociedad enferma, de ciencia ficción, y sin embargo, con muchas similitudes con nuestras grandes ciudades. 
Una novela corta, pero en la que pasan cosas todo el tiempo, no da respiro. Sobre todo, lo que no tiene descanso es la mente de nuestro protagonista. Y el final es de una escritura sublime.
Ah! Premio Biblioteca Breve 2010 de Seix Barral (aunque este dato no es más que una anécdota)
Sin dudas me estaba perdiendo a un gran escritor. Que no les pase lo mismo.

Cita completa : Saccomanno, Guillermo. El oficinista. 2a. ed. Buenos Aires: Seix Barral, 2010.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Una cita con Andrés Rivera

En este libro está Rivera. No sé cómo hicieron, pero Lilia Lardone y María Teresa Andruetto se las ingeniaron para que al leer, uno sienta estar escuchando a Rivera. Y él es melodioso tanto para escribir como para hablar, entonces se hace un vicio, como la música.
Para los que seguimos a Rivera, siento que esta obra viene a saldar una deuda. Con él y con nosotros, sus lectores. No es que no hubiera nada sobre él, pero yo hasta ahora no había visto nada que provocara este efecto de querer volver a sus libros con esta mediación, la de su propia palabra. Su voz, que es tan breve siempre, en esta oportunidad nos da detalles de los contextos de escritura que invitan a releerlo.
Espero que resulte también una influencia para quienes aún no se animaron en su lectura, pero eso sería más una expresión de deseo que una realidad que esté esperanzada en vislumbrar.
Como lectora empecinada de este hombre, agradezco que dos escritoras talentosas hayan saldado esta deuda, e invito a que quienes lean este post disfruten de una voz apasionante y apasionada por la realidad argentina y por la literatura.

Cita completa: Lardone, Lilia  y María Teresa Andruetto. Ribak, Reedson, Rivera: conversaciones con Andrés Rivera. 1a. ed. Buenos Aires, De la Flor, 2011. (Personas)

Aprovecho para recordarles que este jueves se estrena la película "La revolución es un sueño eterno" basada en el libro homónimo de Andrés Rivera, con la dirección de Nemesio Juárez y actores importantísimos.

martes, 14 de febrero de 2012

El mundo según Saki

Saki es ácido, irónico, por momentos truculento. Utiliza el humor negro para hacer una crítica casi despiadada a la sociedad victoriana en la que le tocó vivir (o sobrevivir, no estoy segura). Se intuye la opresión y desnuda la hipocresía de la época, pero no pierde vigencia y entretiene.
En la lectura de algunos de los cuentos se anticipa el final, sin embargo eso no le quita inquietud ni interés al relato.
Lo notable de esta colección (Cara y cruz) es que en el reverso del libro, cuenta la vida del autor y el editor añade ensayos críticos sobre su obra, con lo cuál nos será más interesante la lectura y encontraremos guiños que yendo directamente a la obra nos sería más difícil (sino imposible) disfrutar.
Altamente recomendable para adolescentes y aburridos. Bah, altamente recomendable para todos.

Cita completa: Saki. Cuentos de humor negro; Saki: vida y obra. Bogotá: Norma, 2004. (Cara y cruz)

martes, 10 de enero de 2012

Herejía


Una profesora me dijo una vez que Borges era técnicamente perfecto, pero que Horacio Quiroga también. Y Viñas se atrevió a decir que si lo apuraban, Walsh era mejor que Borges. No es que yo quiera instalar una polémica literaria, no tengo la capacidad ni el conocimiento suficientes. Además, estoy convencida que en cuestión de gustos, no hay polémica que valga. Por eso quiero recordar que existió un escritor (aunque los escritores existen para siempre) que se llamó Horacio Quiroga, que escribía tan bien como Borges, pero que, además, entretenía, es decir, entretiene.
Disculpen los borgianos, reconozco la genialidad de su ídolo, pero a mi me aburre, me da sueño, soy una hereje, quémenme en la hoguera, aún así me quedo con el atormentado hombre de la selva, simplemente por gusto, porque me entretiene. Y la literatura es como la horma del zapato, el mismo Borges decía que cuando uno empezaba un libro y no le gustaba, debía abandonarlo sin culpa.
Por eso sin culpa les digo: prefiero a Horacio Quiroga. Y se los sugiero desde la mayor honestidad. Vale la pena conocer su vida e internarse en su maravillosa obra.
La edición de la imagen corresponde a novelas y cuentos. Pero van a encontrarlo en múltiples ediciones y formatos, entre los nuevos y los usados, y, por supuesto, en las amadas Bibliotecas Populares.
A disfrutar...

Cita completa: Quiroga, Horacio. Obras: novelas y relatos. 2a. ed. Buenos Aires: Losada, 2003.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Sublevados

Esa puerta que en los tres años que llevaban yendo a la escuela siempre estuvo cerrada, de pronto la descubrieron abierta con un cartelito que decía: "Horario turno tarde de 13.30 a 17.30 hs." Así que se asomaron a ver qué había. Encontraron libros, una cantidad que nunca habían visto y una chica que se sacó los anteojos para miralos y les dijo: "¿Quieren pasar?" Juan María, el más cara dura le preguntó: "¿Vos quién sos, Seño?". No pudo evitar contestarle entre risas: "La bibliotecaria. Pueden elegir el libro que quieran y mirarlo", los animó. Pero decidieron sin democracia alguna que sería mejor que les leyera ella, así que la rodearon y la fiesta comenzó.
Nadie escuchó el timbre, así que al rato aparecieron dos más a buscarlos para la clase de Educación física y se fueron protestando. A los pocos minutos volvieron diciendo que la profesora los dejaba quedarse y siguió la fiesta.
Cuando estaba por terminar el cuento, alguien abrió la puerta violentamente. Una mujer de pelo larguísimo, enardecida, vestida con ropa deportiva les gritó: "¡QUÉ HACEN ACÁ!" La bibliotecaria apenas pudo balbucear: "me dijeron que les diste permiso para quedarse a leer". "¡ENCIMA MIENTEN! ¡VAYAN YA MISMO AL PATIO, GRANDULONES!" En ese momento ella supo que esa puerta abierta comenzaba a causar efecto.
Volvieron en el siguiente recreo. La chica les reprochó simulando enojo: "Me metieron en un lío", y la fiesta siguió, y al día siguiente, y al otro. El problema fue que nunca escuchaban el timbre, ninguno de ellos, entonces la maestra, que cada vez que no llegaban al aula sabía adonde buscarlos determinó: PROHIBIDA LA BIBLIOTECA.
Llegó el último día de clases y no habían podido volver, pese a sus esperanzas. Así que tomó una pila de historietas, firmó cada una con su nombre y fue ella misma hasta el aula. Pidió permiso a la maestra ofendida para despedirse y le regaló a cada uno de los pibes una historieta con una dedicatoria y un beso. Ya no trabajaría más allí.
Dos años después aparecieron en la Biblioteca Popular a hacer las tareas. Ella los reconoció y le preguntó a Juan María: "¿Te acordás de mi?" Y él dijo: "Sí, sos la bibliotecaria de la escuela". Y la fiesta volvió a comenzar.

jueves, 9 de junio de 2011

Bueno, bonito y barato


Supo tener una vida complicada. Y ahora, de nuevo sin trabajo, al borde de convertirse en un ser humano residual*, se metió por vicio y con los pocos pesos que le quedaban a una librería de usados.
Convencida de no comprar, privada de consumir, resignada a no tener, sabía que aún así, revolver aquellos cajones alimentaba su mundo interior, fortalecía su ser, la reconciliaba con ella misma y con la mejor parte de sus recuerdos.
Deseaba que todo lo que hubiera allí fuera desagradable e intrascendente, pero estaba habituada a que todos sus deseos fueran imposibles. Así que apareció en sus manos "En la noche", de Humberto Costantini. Si lo compraba, se quedaba sin almorzar, pero ¿cuándo iba a volver a encontrar un libro de Humberto Costantini?
Lo conoció a través de un profesor, de esos increíbles que, además de saber mucho, siempre enseñan otras cosas, con otros gestos, con otras miradas. Una mañana, mientras sus compañeros trabajaban en silencio en el aula él le preguntó: "¿conocés a Costantini?" y ante su "no" le pasó un papel con "Inmortalidad" (http://www.elortiba.org/hconst.html#seleccion_poetica), un poema que a él le gustaba mucho.
Y ahora, otra vez entre sus manos un texto de Costantini. Cuentos esta vez. Bien escritos por un autor no tenido en cuenta por el canon, que la rescató en ese instante, aunque la dejó sin almorzar.
Porque la literatura, siempre te salva del olvido.

*Bauman, Zygmunt.Vidas desperdiciadas: la modernidad y sus parias. Buenos Aires: Paidós, 2005.


Cita completa: Costantini, Humberto. En la noche. 1a. ed. Buenos Aires: Bruguera, 1985. (Narradores argentinos de hoy)


martes, 12 de abril de 2011

Miradas

Muchos conocimos a Kovadloff como autor de literatura infantil. Más tarde fuimos escuchándolo, intuyéndolo y descubriendo sus ensayos filosóficos, sus poesías... ¡qué placer! Una invitación a pensar tan agradable que dan ganas de agradecerle por compartir ese mundo interior y esa sabiduría.
"Sentido y riesgo..." no es de los más difundidos. Invita a otra mirada, a otras lecturas y relecturas. Es una caricia, un regocijo. Es bellamente arriesgado, sin pretenciones de serlo. Dan ganas de buscar más Kovadloff, y lo digo desde la tibieza que queda en las manos, en el cuerpo cuando uno acaba de leer la última página. Lo digo desde la tibieza duradera que esta maravilla (que me salió muy barata en una mesa de saldos) acaba de dejar esta noche en mi alma.
No había forma de esperar hasta mañana para compartirlo.

Cita completa: Kovadloff, Santiago. Sentido y riesgo en la vida cotidiana. 1a. ed. Buenos Aires: Emecé, 2004. (Ensayo)


sábado, 2 de abril de 2011

Esperas y demoras

Algunas personas me han sabido reclamar la falta de actualización del blog. Y tienen razón.
Es que los tiempos de la lectura y de la escritura son, muchas veces (quizá la mayoría), tiempos de demora, de espera, de maceración.
Parece que en los momentos que vivimos, las únicas esperas que estamos dispuestos a soportar son las que exije y reclama nuestro consumo. Pero como los libros, además de objetos de placer y deseo, son también bienes de consumo, hoy quiero alentar a los lectores de este blog a consumir.
Si pueden, a comprar libros, y sino, como en mi caso, a acercarse a una biblioteca popular. Y buscar, revolver, pedir, asociándose o no, nadie los obligará a ello.
Quiero arengarlos a aprovechar las oportunidades de consumir lectura, que son muchas, que existen y que, sobre todo, valen la pena. Es que los argentinos, entre tantos dolores disfrutamos de algunos privilegios: tenemos bibliotecas populares, y las tenemos por todos lados, y son gratis, y tienen un mar de libros para bucear en ellas.
Por lo tanto, mis queridos, a gozar. Ya no hay excusas.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Una mujer, todas las mujeres


Simone de Beauvoir era una feminista. Y era también la mujer de Jean-Paul Sartre. Pero, sobre todo, era una mujer que escribía muy bien, que pensaba profundamente, brillantemente, y a eso lo transmitió en su literatura. Y eso es lo que hace que nos invite a leerla.
En otro momento hubiese dicho que este libro es para mujeres inteligentes. Hoy digo que es para la humanidad, pero las mujeres inteligentes lo terminarán amando.
"La mujer rota" contiene tres textos maravillosamente escritos. Destaco "Monólogo", el segundo de ellos. Sin comas. Sí, sin comas. Los tres son voces de mujeres que eligieron un destino (distinto, claro) en el que ahora se encuentran atrapadas.
Inmejorable.

Cita completa: Beauvoir, Simone de. La mujer rota. 3a. ed. Buenos Aires: Debolsillo, 2009. (Contemporánea)


miércoles, 1 de septiembre de 2010

La lectura y los formadores en formación: algunas reflexiones


“Sí, la lectura, la formación del espíritu crítico de

los jóvenes están en el centro de las luchas

políticas y sociales de hoy.” Marc Soriano

Los supuestos que sustentan a la promoción de la lectura, han sido ampliamente difundidos, explicados y probados. Los beneficios que aporta la misma a la formación de las personas, al fortalecimiento de su subjetividad, más allá de su necesidad o interés académico, son tema recurrente y apasionante en todos los encuentros profesionales, en los que nos reunimos a intercambiar opiniones sobre esta actividad tan importante e inherente a la condición humana.

Sería interesante reflexionar sobre la necesidad de desarrollar planes de promoción de la lectura en unidades académicas donde se dictan carreras docentes, con el objetivo de proporcionar diversidad de textos a los alumnos, formadores en formación, para que, a través del disfrute y la reflexión sobre los mismos, adquieran una práctica lectora edificante con miras a la transmisión de tales objetivos para con sus futuros alumnos. Y que dichos planes, no se den de forma aislada, sino dentro de un marco político-educativo que aliente y de lineamientos para desarrollar estos proyectos.

¿Conocen maestros y bibliotecarios a los que no les guste leer? ¿Qué pasó durante la formación de grado de estas personas? Quizá pasó –o no pasó- algo que debiéramos ir pensando en cambiar.

Estamos hablando de adultos, en su mayoría jóvenes recién salidos de la escuela media, que traen consigo todas las dificultades que ésta plantea, y además, su propio bagaje y experiencias, buenas y malas, acerca de la lectura, muchas veces limitada a la obligatoriedad escolar. La relación con la lectura se construye y se co-construye a través de toda la vida, debiera ser tan natural como la relación con la comida, por ejemplo. Pero muchas veces esto no ocurre, y cuando son jóvenes y adultos los que se acercan por primera vez a la lectura por placer, lo hacen seguramente desde el prejuicio de lo vivido, quizá desde la frustración.

Es que cuando pensamos en promover la lectura, debemos hacerlo tratando de abarcar la mayor cantidad de ámbitos posibles, porque aún en aquellos donde los libros aparentan estar al alcance de las personas, son éstas quienes no tienen el hábito de acercarse a ellos por motivación propia, cuando es de esperar que más tarde, sean animadores por sí mismos. Es evidente que no se puede ser promotor de la lectura si no se es ante todo lector. No se puede transmitir placer por la actividad que sea, si no se conoce y disfruta ese placer. Los futuros docentes, que debieron ser lectores por naturaleza, se encuentran muchas veces con serias dificultades de lectura y comprensión de textos durante su formación académica, la que dificultaría su avance en la misma y con el tiempo dificultará también su ejercicio profesional como promotores de una lectura placentera y significativa.

Es responsabilidad de sus docentes y de los bibliotecarios que se desempeñen en las instituciones de formación docente y aún, en bibliotecas públicas, que no pase desapercibida esta dificultad, porque es seria e ignorándola sólo la profundizamos y llevamos nuestros objetivos al fracaso. Es otra deuda de las muchas que es necesario saldar a nivel educativo. Tomando el razonamiento de Paulo Freire en “Cartas a quien pretende enseñar”, debemos asumir que la docencia debe ser seria, comprometida, pero a la vez placentera y afectuosa. Decía el pedagogo brasilero: “Leer es una opción inteligente, difícil, exigente, pero gratificante. Nadie lee o estudia auténticamente si no asume, frente al texto o al objeto de la curiosidad, la forma crítica de ser o de estar siendo sujeto de la curiosidad, sujeto de lectura, sujeto del proceso de conocer en el que se encuentra. […]La lectura de la palabra, […] nos remite ahora a la lectura anterior del mundo.” También decía que: “Si el estudiar no fuese para nosotros casi siempre una carga, si leer no fuese una obligación amarga […] tendríamos índices que revelarían una mejor calidad en nuestra educación.”

Quizá el problema se deba a experiencias previas que no sólo no han sido gratificantes, sino que les pueden haber provocado frustración, o simplemente, desinterés. Pueden no haberse encontrado con “la ocasión”[1] de una experiencia de lectura libre y plena, que es también una experiencia con el lenguaje propio y ajeno. Desaprender lo aprendido, subvertir esa experiencia en el sentido de producción de sentido, explicado en palabras del filósofo Jorge Larrosa que dice: “…dar a leer exige devolverles a las palabras esa ilegibilidad que les es propia y que han perdido al insertarse demasiado cómodamente en nuestro sentido común. Para dar a leer es preciso ese gesto a veces violento de problematizar lo evidente, de convertir en desconocido lo demasiado conocido, de devolverle una cierta oscuridad a lo que parece claro, de abrir una cierta ilegibilidad en lo que es demasiado legible”. Qué lindo sería despertar la curiosidad como si fueran chicos en quienes parecen dueños de este mundo tan desconcertante.

Es que leer es más, mucho más que decir unas cuantas palabras de corrido, que descifrar algunos signos que con los años brinden un título que los habilite para una salida laboral. La comprensión y el goce de los textos no se da mágicamente, quien lee debe hacer un esfuerzo y persistir en él para obtener resultados satisfactorios. La resistencia que ofrece ese texto, debe ser asumida y desafiada, por propia elección. Y debe asumirse también, que ese “estudiar”, para un docente o bibliotecario – y en los tiempos que corren para todo el mundo – es un esfuerzo que deberá hacerse toda la vida. La lectura del docente formará luego parte de su praxis, en tanto práctica reflexiva, que no dará frutos sin un ejercicio crítico de tal lectura.

La habilidad, el espíritu curioso que nos lleva a leer, no siempre depende de cada uno, a veces es necesario que alguien lo despierte. Los docentes debieran ser protagonistas del despertar de esa curiosidad en sus alumnos, pero ¿cómo despertar en otro lo que aún no se aventuró en uno mismo? Pareciera ser esta la clave, la llave que abre la puerta de nuestra incertidumbre sobre las dificultades de lectura de los chicos y de los futuros docentes en formación, que deberán leer para otros y con otros, verdad imposible si antes no leyeron para sí.

En palabras de la profesora Elisa Boland: “La recepción del texto es una experiencia estética y por lo tanto social, porque se da en la cultura y según pautas, modelos de identificación y reglas sociales de funcionamiento, pero también es una experiencia íntima y personal, donde cada lector dialoga con el texto de manera única, donde el texto literario es como una red de conexiones, es escritura y es lectura. Es una superficie donde se tejen los lazos de sentido de dos subjetividades. Donde además del efecto buscado por el autor, el lector, con su actividad de lectura provoca el diálogo a partir del horizonte de sus experiencias, intereses, deseos, necesidades conectados con su historia.” El sustento de esta reflexión radica en la práctica de lectura que hagan los alumnos, desde una diversidad de textos y desde la posibilidad que se den a ellos mismos de tener diversas miradas sobre los mismos textos.

Según Emilia Ferreiro, la pluralidad de textos en la escuela es interpretada como peligrosa, en lugar de verse como una oportunidad, o como una “ocasión”, a decir de Graciela Montes, lo que demuestra que los libros no están presentes en el proceso de capacitación de los docentes. Dejar leer sin control, da inseguridad y desestabiliza la multiplicidad de posibilidades que otorga un mismo texto, peor aún, si son textos desconocidos por el maestro o profesor, lo cuál es necesario subvertir dándole a estos mismos la oportunidad de la diversidad y la reflexión.

Otra experta dice “Las lecturas del niño, sus selecciones, sus posibilidades o --imposibilidades – de lectura, dependen, pues, muy estrechamente de la concepción que su maestro tenga de los libros y de la lectura”.[2]

Además, tendrán que acostumbrarse a seleccionar en esa diversidad abrumadora para sus alumnos, por lo que deberán primero, aprender a seleccionar para sí mismos, y eso, no se puede hacer felizmente sin una práctica lectora firme.

Instamos con humildad a un trabajo serio y necesario en la formación académica de docentes y bibliotecarios, con bibliografía pertinente y como comienzo o continuación de un camino del “perpetuo amor” que es la lectura para quienes la amamos y tratamos de transmitir ese amor a otros.



[1] Montes Graciela.- La ocasión. — Conferencia, Feria del Libro Infantil y Juvenil. Buenos Aires, (2002).

- [2] Geneviène, Patte . – Si nos dejaran leer… los niños y las bibliotecas . – Bogotá : CERLAL , 1984. ( Lectura y Educación ; 1 )