Fueron, son y serán un reservorio del saber, pero ¿nada más que eso? Pongamos el acento sobre las bibliotecas escolares y públicas o populares. A ellas chicos y adultos asisten a entretenerse, aprender, a informarse, pero como dice Javier Pérez Iglesias: "Para muchísimos niños, tener un carnet de la biblioteca es la primera vía de ser reconocidos como ciudadanos individualizados. Es también mucho más. En una época en la que los movimientos de los niños están coartados por el miedo a su propia seguridad, la Biblioteca Pública representa un espacio, intermedio entre la escuela y la casa, en el que tienen libre entrada y pueden tener la posibilidad de relacionarse socialmente."
En el trabajo diario es tan común ver a los chicos "expulsados" de sus casas haciendo la tarea con ayuda de los bibliotecarios. Algunos dicen que no es nuestra función. Entonces seamos sólo técnicos, dejemos de estudiar en Humanidades y de trabajar en escuelas o de atender al público. Pongamos máquinas expendedoras de documentos y limitémonos a hacer catálogos tras un vidrio blindado. Está ampliamente demostrado que los bibliotecarios somos quienes nos hemos adaptado mejor a los nuevos desafíos de la sociedad de hoy, ya no queremos ni debemos ser sólo técnicos.
Para Eduard Said "La única forma de lograr bibliotecas que cumplan con [los] nuevos retos, es contando con un bibliotecario que se asuma como intelectual que tiene un compromiso ético y político con su país y con la responsabilidad social de responder por la administración de un instrumento público, que precisa estar al servicio de un mundo mejor para todos."
Debemos convertirnos en medios contra la exclusión social. En muchos casos esto ya es una realidad. Formar lectores que no levanten la cabeza del libro para leer la vida, es un trabajo inútil.
Una vez vino una chica a pedirme ayuda. Su amiga se estaba haciendo un test de embarazo en el baño de la biblioteca. Seguramente llegó a esa situación en una cadena de ausencias, y quizás, no era mi función hablar ciertos temas con ellas, ni preguntarle si se había cuidado, ni explicarle que debía ir al médico. Pero, ¿podía darle la espalda en ese, su último refugio?
sábado 13 de junio de 2009
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1 comentarios:
Todo aquél que de alguna manera guíe a los chicos por el camino correcto no puede ser considerado como un "técnico". Pareciera que maestros, bibliotecarios y demás, desde un tiempo a ésta parte son relegados a los últimos lugares de la fila de referentes.
Quien enseñe el camino hacia un libro, enseña la dirección hacia la libertad. ¿Y qué otra cosa sino hace un bibliotecario?. No es poco.
SANTIAGO.
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