Había una vez un... editor de manuales. Pobre, no hacía más que su trabajo, nos ofrecía, en un encuentro de bibliotecarios escolares, los beneficios de comprar su material, que por cierto, era de los "menos malos". Nos enumeró todos los criterios de selección que nos enseñan a los bibliotecarios en la universidad y nos demostró también, cómo sus hermosos ejemplares encajaban con cada uno de ellos. Pero era notable que se estaba olvidando de uno, que falta en las bibliografías de consulta, pero que en la realidad de nuestro trabajo es una pared con la que chocamos todo el tiempo: el precio. Y justamente, su oferta editorial, por no ser de las peores, tampoco era de las más baratas. Por supuesto, fiel a mi falta de tacto se lo mencioné. Creo que en ese momento deseó ser un feroz cocodrilo del Nilo y arrancarme la cabeza de un bocado, pero como era un ser civilizado, comenzó a refutar ese tan importante criterio de selección, que cuando tenemos que adquirir material quiséramos no tener, pero que forma parte de nuestra más cruda realidad.
No es culpa de los editores. En lo que se refiere a libros, sobre todo de consulta, muchas veces, precio y calidad son directamente proporcionales, y terminamos resignándonos a comprar basura porque nunca alcanza el presupuesto, con el detrimento que implica en la calidad educativa. ¿O ustedes creían que la calidad educativa pasa sólo por los diseños curriculares?
Las escuelas y bibliotecas necesitan más dinero, pero también necesitan maestros y bibliotecarios dispuestos a hacer rendir al máximo lo poco con lo que cuentan, a dejar de estar resignados a dar clase con los manuales de segunda (por ser benévola) que manda el ministerio o con los que les regala la editorial y después obligan a comprar a los padres, y empezar a negociar con libreros, con otras bibliotecas, a informarse, a organizarse haciendo compras comunitarias de material útil, tomándose el tiempo de revisarlo y evaluarlo con seriedad. Siempre es preferible tener poco y bueno, o que los chicos acudan a investigar en enciclopedias u otro tipo de materiales, que les permitan así adquirir mejores herramientas de aprendizaje, que completar las preguntas mal hechas del manual.
Qué bueno sería que estemos de acuerdo todos en mejorar de a poco las cosas, y no sólo esperar que nos bajen la recetira desde las alturas de una oficina de señores que rara vez conocen nuestra realidad.
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2 comentarios:
Así es Claudia, no mucho más que agregar al respecto...Lo mismo pasa a los que nos gusta la lectura...¡todos los libros que quisiéramos comprar (aunque no tengamos tiempo para leer después!jaja) y los precios que nos espantan!! bso
d
Hola, perdón por escribirte por este medio, somos una red de librerías de usados www.buscaslibros.com y estamos recopilando información sobre blogs literarios para publicarlos en nuestra página. Ya hemos registrado tu blog para compartirlo con nuestros usuarios dentro de poco. Saludos y si buscas libros agotados, raros, etc, te esperamos por allá!
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